
Sin palabras
Todos conocemos a Irving. Apenas 10 partidos en la Universidad, número 1 del draft con la Cavaliers, apuesta arriesgada sin duda, y hoy estrella de la liga. Pues bien, si alguien aún tenía alguna duda de que su progresión no tiene techo ya debe estar convencido. Tres partidos consecutivos por encima de 30 puntos, jugador de la semana y canastas sobre la bocina. Este chico nacido en 1992 en Melbourne (Australia) ha hecho olvidar al mismísimo Lebron James, y ha sacado a la grada de los Cavs de una crisis psicológica que tras el adiós del ¿rey? asomaba como una larga travesía. Con Irving, el futuro está asegurado.